Mi primera vez con una escort fue en enero de 2020 en Bucaramanga, en el motel Noches de Fantasías; se hacía llamar Sofía en los anuncios de mileroticos. Ella era baja de estatura, entre 1.50-1.55, piel trigueña, cuerpo bonito, cabello ondulado. El servicio fue bastante normal; ya que era mi primera vez, estaba nervioso. Ella lo notó y me preguntó si era mayor de edad, ya que por mi rostro aparento menos edad de la que tengo a pesar de ser alto (1.85). La chica trataba de ser paciente, aunque estaba preocupada porque no encontraba la manera de que yo me relajara; sin embargo, me fui dejando llevar y el momento fue fluyendo mejor para los dos. Algo fuera de contexto fue que, en medio del sexo, alguien llamó a su celular; ella volteó a ver y me dijo que no hiciera mucho ruido, a lo que eso me dejó confundido. Resultó ser el novio, ya que pude escuchar la conversación en alta voz. Él le preguntó que dónde estaba, y ella le dijo que estaba en casa de una amiga estudiando; eso me causó un poco de risa internamente, pues dudo mucho que no haya notado la música que había de fondo y el hecho de que ella estaba gimiendo un poco, jaja. Después de eso seguimos con lo que quedaba del polvo; me contó que estaba estudiando y que hacía esto como un ingreso extra, además de que le gustaba coger. Terminamos, nos duchamos, le pagué la hora y me fui. Fueron 70.000 pesos por la hora, si no mal recuerdo; además, creo que ya no atiende hace un par de años, ya que no he vuelto a ver sus anuncios por mileroticos.