Yo hago parte de esa vieja escuela, y comencé con 20 años en el año 1996 hasta el 2000 en mis épocas de estudiante, ya que en los últimos semestres de universidad tuve novia y abandoné la catada más no las culeadas jaja. El término prepagos apenas se empezaba escuchar y asociar a las fufas.Yo tuve acceso por varias fuentes, pero de los primeros recuerdo que en los clasificados de El Heraldo había una sección de masajes o asuntos varios no recuerdo, lo que si recuerdo fueron tres sitios que visité gracias a esos anuncios, había de todo un poco, había una casa a mitad de cuadra en una calle sin salida por la Carrera 49 Calle 74 cerca quedaba la Notaría Quinta, habían peladas muy jóvenes estilo universitarias, fui varias veces y tuve una medio fija, Sofía que después me encontré en mi trabajo y se hizo la de las gafas. Hubo un sitio por Brasilia, al lado de un brujo, también anunciaban en el Heraldo, pero esas si no eran tan atractivas.
Otro método era el "voz a voz", recuerdo que fui afortunado con un trabajo medio tiempo, esa platica me servía para comprar ropa, perfume, prepagos, vivía con mis papás y yo contribuía pagando el recibo del gas jaja, estaba en la U en las mañanas y trabajaba de 1pm a 6pm, a mediodía me tocaba atender el teléfono, un man llamaba preguntando por el gerente comercial, pero como era hora de almuerzo nunca estaba el alto directivo, en las primeras llamadas el mensaje era dígale que lo llamó Juan José, las siguientes llamadas era dígale que llegó nueva mercancía, hasta que en una de esas llamadas por curiosidad y de tanto atenderle las llamadas le pregunté al tal Juan José bueno y tú que vendes? Cuando el man me dice: Yo vendo culos, y yo uepajé. El man era un proxeneta de escasos 18 años, recuerdo que me presentó una pelada de 19 años que en ese entonces trabajaba en La Riviera la perfumería, tenía un nombre así bien vintage creo que Esther o Myriam, uff olía súper rico por obvias razones, eso sí no tenía sitio y tocaba llevarla a residencias. Después hasta resultó que en su book tenía una compañera mía de universidad, el mundo era un pañuelo, pero la vieja nunca quiso prestarme sus servicios, según el man a ella "le daba pena" culear y después encontrarnos en el mismo semestre de universidad, vea usted. Las otras opciones eran las SS callejeras, en esa vacaloca si nunca me apunté.