Mr. Jagger
REGISTRADO
Quiero compartir una reflexión desde mi experiencia y desde el respeto hacia todos y todas.
No busco moralizar ni decirle a nadie cómo vivir su vida. Cada quien toma sus decisiones y las vive a su manera. Simplemente creo que este es el tipo de cosas que vale la pena pensar antes de entrar en este mundo.
No voy a negar algo que muchos ya saben: el sexo con escorts puede sentirse increíble. La variedad, la facilidad para acceder a experiencias distintas, la posibilidad de estar con mujeres muy atractivas y el hecho de poder tener sexo prácticamente cuando uno quiera hacen que sea una experiencia muy difícil de igualar.
Precisamente ahí es donde, al menos para mí, aparece un problema con el paso del tiempo.
Con el tiempo me di cuenta de que se puede convertir en un vicio como cualquier otro. No necesariamente porque uno pierda el control de inmediato, sino porque el cerebro se acostumbra a la gratificación instantánea. Cuando sabes que con dinero, puedes tener sexo casi cualquier día, empiezas a perder la paciencia para construir algo que requiere tiempo, esfuerzo y vulnerabilidad.
Sin darte cuenta la idea de conquistar a alguien, conocerla, aceptar el rechazo, construir confianza y desarrollar una relación deja de parecer tan atractiva. No porque esas cosas no valgan la pena, sino porque existe una alternativa mucho más fácil y rápida para satisfacer el deseo sexual.
Ese cambio de mentalidad es sutil. No ocurre de un día para otro. Simplemente un día te das cuenta de que la comodidad empezó a reemplazar el esfuerzo.
Por eso creo que este estilo de vida no es para todos. Si un hombre tiene claro que no quiere casarse, no quiere hijos y simplemente busca vivir su sexualidad de esa manera, este mundo está hecho para el. Esa es una decisión muy personal.
Pero si eres de los que se imaginan dentro de diez o quince años llegando a una casa donde te espere una esposa, viendo crecer a tus hijos y construyendo una familia, entonces sí te diría que lo pienses dos veces... incluso tres.
No porque contratar escorts te convierta en una mala persona ni porque sea imposible formar una familia después de hacerlo. Conozco casos en ambos sentidos. Lo digo porque este hábito puede moldear la forma en la que entiendes el sexo, el afecto y las relaciones. Y cuando te acostumbras durante mucho tiempo a obtener la parte más placentera de una relación sin asumir ninguno de los compromisos que la acompañan, después puede costar más valorar y sostener una relación de pareja real.
Esta no es una crítica hacia las escorts. Ellas están haciendo su trabajo y merecen el mismo respeto que cualquier otra persona. Mi reflexión va dirigida a nosotros, los hombres, y a las decisiones que tomamos.
Si pudiera hablar con mi versión de hace algunos años, no te diría "no entres". Te diría: entra sabiendo que esto tiene un costo que no siempre es económico. Pregúntate qué tipo de hombre quieres ser dentro de diez años. Si tu sueño es formar una familia, construir una relación sólida y envejecer al lado de una mujer, asegúrate de que las decisiones de hoy te estén acercando a esa vida y no alejándote de ella.
Esa es al menos la conclusión a la que llegué después de vivirlo.
Desde el respeto para todos, la opiniones contrarias son bien recibidas.
Alguien dijo una vez: “Encuentra lo que amas y deja que te mate”
No busco moralizar ni decirle a nadie cómo vivir su vida. Cada quien toma sus decisiones y las vive a su manera. Simplemente creo que este es el tipo de cosas que vale la pena pensar antes de entrar en este mundo.
No voy a negar algo que muchos ya saben: el sexo con escorts puede sentirse increíble. La variedad, la facilidad para acceder a experiencias distintas, la posibilidad de estar con mujeres muy atractivas y el hecho de poder tener sexo prácticamente cuando uno quiera hacen que sea una experiencia muy difícil de igualar.
Precisamente ahí es donde, al menos para mí, aparece un problema con el paso del tiempo.
Con el tiempo me di cuenta de que se puede convertir en un vicio como cualquier otro. No necesariamente porque uno pierda el control de inmediato, sino porque el cerebro se acostumbra a la gratificación instantánea. Cuando sabes que con dinero, puedes tener sexo casi cualquier día, empiezas a perder la paciencia para construir algo que requiere tiempo, esfuerzo y vulnerabilidad.
Sin darte cuenta la idea de conquistar a alguien, conocerla, aceptar el rechazo, construir confianza y desarrollar una relación deja de parecer tan atractiva. No porque esas cosas no valgan la pena, sino porque existe una alternativa mucho más fácil y rápida para satisfacer el deseo sexual.
Ese cambio de mentalidad es sutil. No ocurre de un día para otro. Simplemente un día te das cuenta de que la comodidad empezó a reemplazar el esfuerzo.
Por eso creo que este estilo de vida no es para todos. Si un hombre tiene claro que no quiere casarse, no quiere hijos y simplemente busca vivir su sexualidad de esa manera, este mundo está hecho para el. Esa es una decisión muy personal.
Pero si eres de los que se imaginan dentro de diez o quince años llegando a una casa donde te espere una esposa, viendo crecer a tus hijos y construyendo una familia, entonces sí te diría que lo pienses dos veces... incluso tres.
No porque contratar escorts te convierta en una mala persona ni porque sea imposible formar una familia después de hacerlo. Conozco casos en ambos sentidos. Lo digo porque este hábito puede moldear la forma en la que entiendes el sexo, el afecto y las relaciones. Y cuando te acostumbras durante mucho tiempo a obtener la parte más placentera de una relación sin asumir ninguno de los compromisos que la acompañan, después puede costar más valorar y sostener una relación de pareja real.
Esta no es una crítica hacia las escorts. Ellas están haciendo su trabajo y merecen el mismo respeto que cualquier otra persona. Mi reflexión va dirigida a nosotros, los hombres, y a las decisiones que tomamos.
Si pudiera hablar con mi versión de hace algunos años, no te diría "no entres". Te diría: entra sabiendo que esto tiene un costo que no siempre es económico. Pregúntate qué tipo de hombre quieres ser dentro de diez años. Si tu sueño es formar una familia, construir una relación sólida y envejecer al lado de una mujer, asegúrate de que las decisiones de hoy te estén acercando a esa vida y no alejándote de ella.
Esa es al menos la conclusión a la que llegué después de vivirlo.
Desde el respeto para todos, la opiniones contrarias son bien recibidas.
Alguien dijo una vez: “Encuentra lo que amas y deja que te mate”