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KARINA CARTAGENERA – RESEÑA 10/10
ATRIBUTOS FÍSICOS Y GENERALES
Estilo de trabajo: Independiente, de tour por Colombia.
Edad: 35 años, aparenta menos de 30.
Color de piel: Morena, cabello crespo.
Estatura: Aproximadamente 1,65 m.
Cara: Bonita, bien maquillada.
Senos: Medianos, proporcionados.
Cola: Grande, redonda y de apariencia natural.
ATRIBUTOS NO FÍSICOS
Aseo: 10/10. Se baña antes y después, usa perfume y cremas.
¿Da besos?: Sí, picos. No solicité lengua.
Calidad del oral / anal: 10/10. Oral completo, beso negro profundo y preferencia por el anal.
Tarifa: Rato $70.000, media hora $110.000 y hora $180.000. Precios fijos.
OTROS ATRIBUTOS
Calidad del sitio: Intermedia.
Lugar del servicio: Apartamento frente al Politécnico de la Costa Atlántica, habitación con baño privado.
¿Es como las fotos?: Sí, aunque retocadas.
Calificación final: 10/10.
16. COMENTARIO GENERAL Y NARRACIÓN
Aquí compartiéndoles este pequeño detalle de Karina, la cartagenera chiquitera. Una caballota morena, crespa, con un culo grande, redondo y de apariencia natural, bien conservada para sus 35 años y con ese acento cartagenero bien marcado. Yo venía pendiente de esta mujer desde que vi sus múltiples comentarios y reseñas positivas en Mileróticos, especialmente de otras ciudades por donde había pasado. Cuando llegó a Barranquilla el jueves de la semana pasada, fui el primero en llegar a su sitio. Prácticamente la estaba celando desde que publicó el anuncio. Entré como a las tres de la tarde. El lugar ya lo conocía porque había estado anteriormente. Es un apartamento frente al Politécnico de la Costa Atlántica, con varias habitaciones. Durante el día no me parece boleta, aunque en estos momentos están arreglando la carretera. Me abrió y entramos a su habitación. Tenía baño interno, algo que me gustó porque la mayoría de los cuartos de ese apartamento no cuentan con uno. La mujer es bonita y está muy bien conservada. Y eso que prácticamente no le di tiempo de instalarse desde que llegó a Barranquilla. Venía de viaje, pero estaba limpia, arreglada y lista para atender. Como habíamos acordado determinadas prácticas íntimas, lo primero que hice fue bañarme. Considero que uno también debe tener buena higiene y respeto por la persona que lo está atendiendo. Comenzamos con sexo oral, que para mí fue de 10/10. Incluyó estimulación de la verga, los testículos y el ano, con beso negro profundo, tal como habíamos acordado. Otro compañero ya había descrito su técnica en una reseña anterior, así que simplemente confirmo que me pareció excelente. Después pasamos a la cama. Aquí tengo que aclarar algo: yo mido 1,75 metros, pero soy pipón, de contextura robusta. No soy bajito. El problema fue que la cama tenía el colchón bastante alto respecto al suelo y, por mi barriga, algunas posiciones se me complicaron. Ya habían pasado aproximadamente quince minutos entre el baño y el comienzo del encuentro cuando pasamos a las relaciones sexuales. Mi gran sorpresa fue que Karina manifestó que prefería comenzar con sexo anal. Yo normalmente acostumbro empezar con vaginal y después cambiar, pero ella tenía otra preferencia. Me explicó que perfectamente podía ofrecer un encuentro exclusivamente anal porque, de hecho, le gusta más dar chiquito que vaginal. Y eso fue precisamente lo que más me sorprendió: durante nuestra sesión hubo bastante más sexo anal que vaginal. No fue simplemente algo que anunciara para atraer clientes, sino una preferencia que ella misma me expresó. La mujer tiene una energía impresionante. En varios momentos sentí que era ella quien me estaba follando a mí y no al contrario. Tiene una actitud dominante, bastante iniciativa y no espera que uno esté indicándole cada cosa. Fuimos cambiando de posiciones, alternando entre vaginal y anal, aunque predominó claramente este último. Algo que debo reconocerle es que no escatimó en preservativos: recuerdo aproximadamente cuatro cambios durante el servicio. Otra cosa que me sorprendió bastante fue la libertad que tuvimos para experimentar. Antes de intentar cualquier práctica nueva le pedí permiso y ella aceptó. Durante el encuentro hubo estimulación manual tanto anal como vaginal, en ocasiones simultánea y en otras mientras alternábamos distintas prácticas sexuales. Llegué a utilizar hasta tres dedos en la estimulación anal y uno en la vaginal. Les confieso que en un momento fui yo mismo quien se asustó, porque pensé que podía lastimarla. Sin embargo, ella me manifestó que no tenía ningún problema y que se sentía cómoda con lo que habíamos acordado. Me sorprendió su tranquilidad y la naturalidad con la que hablaba de sus preferencias. Me explicó que le gustan muchas prácticas sexuales y que procura atender las solicitudes de sus clientes siempre que esté de acuerdo con ellas. Otro detalle importante: le pregunté por la posibilidad de terminar en su boca y me aclaró que eso tenía un costo adicional. No le pregunté cuánto, pero sí me sorprendió después de todo lo que ya había incluido en el servicio por $180.000. No lo digo como crítica, porque cada mujer establece sus tarifas y límites. Simplemente lo aclaro para que los compañeros sepan que esa práctica no está incluida en el precio habitual y deben consultarla previamente. Otra experiencia nueva para mí fue lo del cabello. Mientras estábamos en cuatro, tanto durante el vaginal como el anal, ella misma me pidió que le jalara el pelo. Yo nunca había experimentado eso de esa manera. Al principio me dio miedo hacerle daño, pero como ella lo estaba pidiendo y ambos estábamos de acuerdo, lo hice con cuidado. También hubo contacto con el cuello, sin apretar con fuerza. Fue una novedad para mí, especialmente porque no esperaba que ella misma me pidiera ese tipo de interacción. Se notaba que tenía bastante iniciativa y que sabía comunicar lo que quería. Hubo momentos en los que su energía me superaba. Yo había comprado agua y bebidas hidratantes porque sabía que la sesión podía ser exigente, pero aun así terminé cansado. En determinado momento quise tomarme una pausa. Ella todavía tenía energía de sobra y me animaba a continuar. En medio de tanta intensidad, incluso le dije: «¡Viólame!», como expresión de juego y excitación, no como una petición literal de violencia. Yo esperaba que respondiera aumentando la intensidad de lo que estábamos haciendo, pero ella interpretó la frase de otra manera y surgió otra experiencia que nunca había tenido: un masaje prostático. Utilizó un dedo protegido con preservativo. Era mi primera vez experimentando esa práctica y me sorprendió porque no era exactamente lo que había imaginado cuando pronuncié aquella frase. No recuerdo que utilizara lubricante adicional. Afortunadamente, no sentí molestias importantes en ese momento. Fue una experiencia completamente nueva para mí. También hubo algunas prácticas que me habría gustado experimentar y que finalmente no realizamos. Por ejemplo, me quedé con las ganas de realizarle sexo oral tanto vaginal como anal. Entre tantas posiciones, las prácticas nuevas y el tiempo que iba pasando, finalmente no alcanzamos a hacerlo. Otro detalle que quiero destacar son los masajes. En algún momento utilizamos aceites y nos dimos masajes mutuamente. Pero lo de ella fue otra cosa. Más que un simple masaje erótico, sentí que me estaba haciendo una terapia corporal. Me acomodó el cuello, la espalda y diferentes partes del cuerpo con unas técnicas que me sorprendieron bastante. Ese fue otro de los puntos que hicieron que la experiencia fuera diferente a las anteriores. Yo soy demorado para venirme y, aunque el encuentro fue bastante intenso, solamente eyaculé una vez durante la hora contratada. No fue por falta de atención de ella, sino porque normalmente tardo bastante. También debo mencionar que observé unas marcas en su espalda que no aparecen claramente en las fotografías. Me parecieron cicatrices relacionadas con procedimientos estéticos, aunque no puedo confirmar su origen. Fuera de eso, físicamente sí corresponde bastante bien con las fotos. La habitación estaba limpia, olía bien y tenía baño privado. Lo único que me incomodó fue la altura de la cama. Sobre el cambio de sábanas no puedo opinar porque desconozco cada cuánto lo hacen, especialmente teniendo en cuenta que parece atender bastante. Ahora, algo importante que pasó después del sexo. Yo había contratado una hora por $180.000. No contraté hora y media. Cuando terminamos, nos quedamos conversando. Y aquí fue donde pude conocer a Karina más allá de su trabajo y de lo que anuncia en Mileróticos. Hablamos tranquilamente de diferentes temas, de sus viajes y de cómo se mueve por distintas ciudades del país. La conversación fue agradable y espontánea. Nos quedamos hablando hasta que llegó el siguiente cliente, que según entendí era el primero que atendía después de mí desde que se había anunciado en Barranquilla. Cuando llegó ese otro servicio, ahí sí me tocó salir corriendo. Por el tiempo adicional, la atención y la conversación después del encuentro, decidí pagarle un poco más de los $180.000 que costaba la hora. Fue voluntario. Quiero aclarar que a Karina no le gusta que le negocien los precios. Sus tarifas son fijas y no es de las que se ponen a regatear. Sin embargo, para una próxima ocasión hablamos de cuadrar una sesión de hora y media, porque esa duración no aparece en sus tarifas publicadas. Mi intención es volver a verla antes de que se vaya de Barranquilla. Ella me comentó que está haciendo un tour por diferentes ciudades de Colombia. Cuando empieza a disminuir el trabajo en una ciudad, se traslada a otro destino de su recorrido. Por eso quiero aprovechar para visitarla nuevamente, porque una vez se va lejos puede demorarse bastante en regresar. En conclusión, mis llaves, Karina fue una experiencia de 10/10. Es una caballota morena, crespa, con un físico muy llamativo, buena higiene, bastante energía y mucha iniciativa. Su mayor valor agregado, para mí, es la preferencia por el sexo anal. Ella misma me manifestó que puede ofrecer encuentros exclusivamente anales porque le gusta más esa práctica, y durante mi servicio predominó claramente sobre el vaginal. También destaco el oral, el beso negro profundo, los masajes corporales y las experiencias nuevas que tuve, como la estimulación manual consensuada, los jalones de cabello que ella misma solicitó y el masaje prostático. Además, valoro que después del sexo pudiéramos quedarnos conversando tranquilamente. No todo fue follar y salir corriendo. En mi experiencia, es una de las mejores acompañantes que han llegado a Barranquilla. La recomiendo a quienes busquen un servicio activo, con buena comunicación y prácticas previamente acordadas. Eso sí, respeten sus tarifas, acuerden los límites y tengan presente que cada experiencia es diferente. Calificación final: 10/10.
17. TELÉFONO Y ENLACE COMERCIAL
Celular: 3502274057.
Mileróticos:
co.mileroticos.com
co.mileroticos.com
ATRIBUTOS FÍSICOS Y GENERALES
Estilo de trabajo: Independiente, de tour por Colombia.
Edad: 35 años, aparenta menos de 30.
Color de piel: Morena, cabello crespo.
Estatura: Aproximadamente 1,65 m.
Cara: Bonita, bien maquillada.
Senos: Medianos, proporcionados.
Cola: Grande, redonda y de apariencia natural.
ATRIBUTOS NO FÍSICOS
Aseo: 10/10. Se baña antes y después, usa perfume y cremas.
¿Da besos?: Sí, picos. No solicité lengua.
Calidad del oral / anal: 10/10. Oral completo, beso negro profundo y preferencia por el anal.
Tarifa: Rato $70.000, media hora $110.000 y hora $180.000. Precios fijos.
OTROS ATRIBUTOS
Calidad del sitio: Intermedia.
Lugar del servicio: Apartamento frente al Politécnico de la Costa Atlántica, habitación con baño privado.
¿Es como las fotos?: Sí, aunque retocadas.
Calificación final: 10/10.
16. COMENTARIO GENERAL Y NARRACIÓN
Aquí compartiéndoles este pequeño detalle de Karina, la cartagenera chiquitera. Una caballota morena, crespa, con un culo grande, redondo y de apariencia natural, bien conservada para sus 35 años y con ese acento cartagenero bien marcado. Yo venía pendiente de esta mujer desde que vi sus múltiples comentarios y reseñas positivas en Mileróticos, especialmente de otras ciudades por donde había pasado. Cuando llegó a Barranquilla el jueves de la semana pasada, fui el primero en llegar a su sitio. Prácticamente la estaba celando desde que publicó el anuncio. Entré como a las tres de la tarde. El lugar ya lo conocía porque había estado anteriormente. Es un apartamento frente al Politécnico de la Costa Atlántica, con varias habitaciones. Durante el día no me parece boleta, aunque en estos momentos están arreglando la carretera. Me abrió y entramos a su habitación. Tenía baño interno, algo que me gustó porque la mayoría de los cuartos de ese apartamento no cuentan con uno. La mujer es bonita y está muy bien conservada. Y eso que prácticamente no le di tiempo de instalarse desde que llegó a Barranquilla. Venía de viaje, pero estaba limpia, arreglada y lista para atender. Como habíamos acordado determinadas prácticas íntimas, lo primero que hice fue bañarme. Considero que uno también debe tener buena higiene y respeto por la persona que lo está atendiendo. Comenzamos con sexo oral, que para mí fue de 10/10. Incluyó estimulación de la verga, los testículos y el ano, con beso negro profundo, tal como habíamos acordado. Otro compañero ya había descrito su técnica en una reseña anterior, así que simplemente confirmo que me pareció excelente. Después pasamos a la cama. Aquí tengo que aclarar algo: yo mido 1,75 metros, pero soy pipón, de contextura robusta. No soy bajito. El problema fue que la cama tenía el colchón bastante alto respecto al suelo y, por mi barriga, algunas posiciones se me complicaron. Ya habían pasado aproximadamente quince minutos entre el baño y el comienzo del encuentro cuando pasamos a las relaciones sexuales. Mi gran sorpresa fue que Karina manifestó que prefería comenzar con sexo anal. Yo normalmente acostumbro empezar con vaginal y después cambiar, pero ella tenía otra preferencia. Me explicó que perfectamente podía ofrecer un encuentro exclusivamente anal porque, de hecho, le gusta más dar chiquito que vaginal. Y eso fue precisamente lo que más me sorprendió: durante nuestra sesión hubo bastante más sexo anal que vaginal. No fue simplemente algo que anunciara para atraer clientes, sino una preferencia que ella misma me expresó. La mujer tiene una energía impresionante. En varios momentos sentí que era ella quien me estaba follando a mí y no al contrario. Tiene una actitud dominante, bastante iniciativa y no espera que uno esté indicándole cada cosa. Fuimos cambiando de posiciones, alternando entre vaginal y anal, aunque predominó claramente este último. Algo que debo reconocerle es que no escatimó en preservativos: recuerdo aproximadamente cuatro cambios durante el servicio. Otra cosa que me sorprendió bastante fue la libertad que tuvimos para experimentar. Antes de intentar cualquier práctica nueva le pedí permiso y ella aceptó. Durante el encuentro hubo estimulación manual tanto anal como vaginal, en ocasiones simultánea y en otras mientras alternábamos distintas prácticas sexuales. Llegué a utilizar hasta tres dedos en la estimulación anal y uno en la vaginal. Les confieso que en un momento fui yo mismo quien se asustó, porque pensé que podía lastimarla. Sin embargo, ella me manifestó que no tenía ningún problema y que se sentía cómoda con lo que habíamos acordado. Me sorprendió su tranquilidad y la naturalidad con la que hablaba de sus preferencias. Me explicó que le gustan muchas prácticas sexuales y que procura atender las solicitudes de sus clientes siempre que esté de acuerdo con ellas. Otro detalle importante: le pregunté por la posibilidad de terminar en su boca y me aclaró que eso tenía un costo adicional. No le pregunté cuánto, pero sí me sorprendió después de todo lo que ya había incluido en el servicio por $180.000. No lo digo como crítica, porque cada mujer establece sus tarifas y límites. Simplemente lo aclaro para que los compañeros sepan que esa práctica no está incluida en el precio habitual y deben consultarla previamente. Otra experiencia nueva para mí fue lo del cabello. Mientras estábamos en cuatro, tanto durante el vaginal como el anal, ella misma me pidió que le jalara el pelo. Yo nunca había experimentado eso de esa manera. Al principio me dio miedo hacerle daño, pero como ella lo estaba pidiendo y ambos estábamos de acuerdo, lo hice con cuidado. También hubo contacto con el cuello, sin apretar con fuerza. Fue una novedad para mí, especialmente porque no esperaba que ella misma me pidiera ese tipo de interacción. Se notaba que tenía bastante iniciativa y que sabía comunicar lo que quería. Hubo momentos en los que su energía me superaba. Yo había comprado agua y bebidas hidratantes porque sabía que la sesión podía ser exigente, pero aun así terminé cansado. En determinado momento quise tomarme una pausa. Ella todavía tenía energía de sobra y me animaba a continuar. En medio de tanta intensidad, incluso le dije: «¡Viólame!», como expresión de juego y excitación, no como una petición literal de violencia. Yo esperaba que respondiera aumentando la intensidad de lo que estábamos haciendo, pero ella interpretó la frase de otra manera y surgió otra experiencia que nunca había tenido: un masaje prostático. Utilizó un dedo protegido con preservativo. Era mi primera vez experimentando esa práctica y me sorprendió porque no era exactamente lo que había imaginado cuando pronuncié aquella frase. No recuerdo que utilizara lubricante adicional. Afortunadamente, no sentí molestias importantes en ese momento. Fue una experiencia completamente nueva para mí. También hubo algunas prácticas que me habría gustado experimentar y que finalmente no realizamos. Por ejemplo, me quedé con las ganas de realizarle sexo oral tanto vaginal como anal. Entre tantas posiciones, las prácticas nuevas y el tiempo que iba pasando, finalmente no alcanzamos a hacerlo. Otro detalle que quiero destacar son los masajes. En algún momento utilizamos aceites y nos dimos masajes mutuamente. Pero lo de ella fue otra cosa. Más que un simple masaje erótico, sentí que me estaba haciendo una terapia corporal. Me acomodó el cuello, la espalda y diferentes partes del cuerpo con unas técnicas que me sorprendieron bastante. Ese fue otro de los puntos que hicieron que la experiencia fuera diferente a las anteriores. Yo soy demorado para venirme y, aunque el encuentro fue bastante intenso, solamente eyaculé una vez durante la hora contratada. No fue por falta de atención de ella, sino porque normalmente tardo bastante. También debo mencionar que observé unas marcas en su espalda que no aparecen claramente en las fotografías. Me parecieron cicatrices relacionadas con procedimientos estéticos, aunque no puedo confirmar su origen. Fuera de eso, físicamente sí corresponde bastante bien con las fotos. La habitación estaba limpia, olía bien y tenía baño privado. Lo único que me incomodó fue la altura de la cama. Sobre el cambio de sábanas no puedo opinar porque desconozco cada cuánto lo hacen, especialmente teniendo en cuenta que parece atender bastante. Ahora, algo importante que pasó después del sexo. Yo había contratado una hora por $180.000. No contraté hora y media. Cuando terminamos, nos quedamos conversando. Y aquí fue donde pude conocer a Karina más allá de su trabajo y de lo que anuncia en Mileróticos. Hablamos tranquilamente de diferentes temas, de sus viajes y de cómo se mueve por distintas ciudades del país. La conversación fue agradable y espontánea. Nos quedamos hablando hasta que llegó el siguiente cliente, que según entendí era el primero que atendía después de mí desde que se había anunciado en Barranquilla. Cuando llegó ese otro servicio, ahí sí me tocó salir corriendo. Por el tiempo adicional, la atención y la conversación después del encuentro, decidí pagarle un poco más de los $180.000 que costaba la hora. Fue voluntario. Quiero aclarar que a Karina no le gusta que le negocien los precios. Sus tarifas son fijas y no es de las que se ponen a regatear. Sin embargo, para una próxima ocasión hablamos de cuadrar una sesión de hora y media, porque esa duración no aparece en sus tarifas publicadas. Mi intención es volver a verla antes de que se vaya de Barranquilla. Ella me comentó que está haciendo un tour por diferentes ciudades de Colombia. Cuando empieza a disminuir el trabajo en una ciudad, se traslada a otro destino de su recorrido. Por eso quiero aprovechar para visitarla nuevamente, porque una vez se va lejos puede demorarse bastante en regresar. En conclusión, mis llaves, Karina fue una experiencia de 10/10. Es una caballota morena, crespa, con un físico muy llamativo, buena higiene, bastante energía y mucha iniciativa. Su mayor valor agregado, para mí, es la preferencia por el sexo anal. Ella misma me manifestó que puede ofrecer encuentros exclusivamente anales porque le gusta más esa práctica, y durante mi servicio predominó claramente sobre el vaginal. También destaco el oral, el beso negro profundo, los masajes corporales y las experiencias nuevas que tuve, como la estimulación manual consensuada, los jalones de cabello que ella misma solicitó y el masaje prostático. Además, valoro que después del sexo pudiéramos quedarnos conversando tranquilamente. No todo fue follar y salir corriendo. En mi experiencia, es una de las mejores acompañantes que han llegado a Barranquilla. La recomiendo a quienes busquen un servicio activo, con buena comunicación y prácticas previamente acordadas. Eso sí, respeten sus tarifas, acuerden los límites y tengan presente que cada experiencia es diferente. Calificación final: 10/10.
17. TELÉFONO Y ENLACE COMERCIAL
Celular: 3502274057.
Mileróticos:
+57 3502274057 - NUEVA FULL ANAL FULL ANAL TODA X EL CULO QUIERO CHUPAR MONDA (24644092) - MILERÓTICOS
soy karina costena nalgotas y de pepa sabrosa amante de las vergas grandes e indomables me encanta el sexo bruto mis servicios son completos y garanti(24644092)
+57 3502274057 - PARTEME EL CHIQUITO CON TU MONDA HAZME GEMIR GRITAR DE ARRECHERA DE VERGA (25898574) - MILERÓTICOS
hola amor me llamo karina una hermosa costena piel canela culona amp muy exitanteestoy disponible para ti amp mi cuerpo sera todo tuyo amp amp tendria(25898574)
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