100Almas
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Hola mi gente, no sé quería relatar esta experiencia, ya pasó un tiempo prudente y quiero compartir todo lo que sentí. La chica en cuestión no está activa (Pueden especular sobre quién es) Pero no diré quién es. Si logran leer todo el relato y no los aburro agradezco comenten que les parece esta dinámica.
"El deseo es un árbol que crece por sí solo, sin necesidad de que nadie lo riegue."
Dieron las 5 y como cada día, salí de la oficina e inicié mi recorrido hacia la casa. De repente, esa sombra invade mi mente, enciende mis sentidos y me susurra:
- Hay que ir a buscar placer, tú quieres sexo. –
Casi sin pensarlo, mis piernas me llevaron a aquel lugar donde la lujuria en forma de hermosas mujeres espera paciente.
Pedí la habitación, ingresé y tomé el habitual baño, luego, crema corporal, loción y una peinadita para estar presentable. Escribo al grupo de chicas para ver el catálogo, las conozco a todas, excepto a esa nena. Pido un poco más de información, me comentan que, basadas en mis gustos, esa chica sería lo mejor que podría probar. Me convencen con esa descripción y la solicito.
Mientras llega pongo mis particulares playlist en el equipo de sonido, Gorrilla de Bruno Mars empieza a sonar.
A los minutos llegó, una hermosa morenita, muy joven, con una tierna y pícara mirada que incitaba a devorarla, encerrada en el cristal de sus lentes. Su sonrisa pícara y voz sensual me atraparon desde el inicio. No sabía que probar esa mujer, sería como beber el más dulce de los venenos.
Sus besos eran dulces y delicados, fueron besos intensos y húmedos. Me acostó en la cama, y ella se dispuso a desnudarse de la manera más sensual que he podido ver, no fue algo espectacular ni baile tan sugerente, pero fue extremadamente excitante era como si cada gesto estuviera estudiado y guiado para mí. Como si le hubiese pasado un guion y ella fuera la mejor intérprete del mundo.
Luego un masaje, el masaje más delicioso que he podido probar, con mucho aceite. Mi espalda es demasiado sensible y sentir sus hermosas tetas resbalando de abajo hacia arriba hasta la nuca, aunado al calor de su vagina sobre la parte baja de la espalda, por poco me hacen llegar al orgasmo. En ello duró un buen rato, se embadurnó todo el cuerpo y usó mi espalda para rosar toda su feminidad en mí, sentir los labios de su vagina encendidos como tizones fue espectacular.
Siguió mi turno para acariciar ese lujurioso cuerpo, lentamente, me tomé con calma ese momento para disfrutarlo al máximo y atesorarlo como una de las mejores experiencias de mi vida. Besé, acaricié, chupé y lamí cada parte de su cuerpo, sin tabúes, era el sexo más rico que estaba teniendo y no pensaba contenerme. Incluso aún recuerdo que escupió en sus pezones para que yo sorbiera ese néctar de su boca. Incluso, mientras escribo esto, siento su sabor.
En fin, luego la follada, fue intensa, a un ritmo alto, en misionero porque me encanta verlas a los ojos, esa carita de maniaca sexual era lo mejor, cada expresión en su rostro aumentaba mi excitación. Empezó a gemir y a decir cosas que no me gusta que digan y, para demostrarle quién manda cogí su hilo, lo hice bolita y se lo puse en la boca, luego, procedí a practicar la asfixia, poniendo mis manos en su cuello mientras seguía penetrándola, hasta que vi como de sus ojos se humedecieron y con su mano me pedía que la dejara respirar. Luego hicimos el bordecama y ella encima de mí siempre manteniendo el contacto visual.
El calor era absoluto, nuestros cuerpos sudorosos cayeron en la cama, yo aún no acababa y el tiempo poco a poco se agotaba, ella decidió hacerme una mamada espectacular, llenándome de saliva la entrepierna y parte del abdomen, una de las mejores sensaciones de mi vida, no sé si llegó al nivel de los vídeos porno de Swallowed pero fue con ese estilo. Finalmente terminé, fue un estallido de placer absoluto. Al final ella me besó larga y tiernamente.
Finalmente terminó la hora de sexo que más he disfrutado en este mundo de la putería. Una faena de esas que un hombre no olvida porque, la química fue absoluta, la conexión casi mágica y el placer llevado al límite. A eso se aunó que, esa chica tenía cierto parecido a una persona que quise mucho.
Esa faena se convirtió en adicción, no dejé de pensar en esa nena desde ese entonces. Llegaba a mi mente en cualquier hora del día, sin venir a cuento, solo llegaban esos flashes de su bella sonrisa. Y yo que juraba que a mí no me pasaría eso, encapricharme o encoñarme de una escort, acababa de caer justo en eso, acababa de probar el veneno más dulce que jamás pensé probar, un veneno al cual me creía inmune, bueno, supongo que a muchos nos pasa. Pero, hay que disfrutar del momento y tratar de no dejarse arrastrar por el espejismo de la lujuria.
¡GRACIAS POR LEER!
- Hay que ir a buscar placer, tú quieres sexo. –
Casi sin pensarlo, mis piernas me llevaron a aquel lugar donde la lujuria en forma de hermosas mujeres espera paciente.
Pedí la habitación, ingresé y tomé el habitual baño, luego, crema corporal, loción y una peinadita para estar presentable. Escribo al grupo de chicas para ver el catálogo, las conozco a todas, excepto a esa nena. Pido un poco más de información, me comentan que, basadas en mis gustos, esa chica sería lo mejor que podría probar. Me convencen con esa descripción y la solicito.
Mientras llega pongo mis particulares playlist en el equipo de sonido, Gorrilla de Bruno Mars empieza a sonar.
A los minutos llegó, una hermosa morenita, muy joven, con una tierna y pícara mirada que incitaba a devorarla, encerrada en el cristal de sus lentes. Su sonrisa pícara y voz sensual me atraparon desde el inicio. No sabía que probar esa mujer, sería como beber el más dulce de los venenos.
Sus besos eran dulces y delicados, fueron besos intensos y húmedos. Me acostó en la cama, y ella se dispuso a desnudarse de la manera más sensual que he podido ver, no fue algo espectacular ni baile tan sugerente, pero fue extremadamente excitante era como si cada gesto estuviera estudiado y guiado para mí. Como si le hubiese pasado un guion y ella fuera la mejor intérprete del mundo.
Luego un masaje, el masaje más delicioso que he podido probar, con mucho aceite. Mi espalda es demasiado sensible y sentir sus hermosas tetas resbalando de abajo hacia arriba hasta la nuca, aunado al calor de su vagina sobre la parte baja de la espalda, por poco me hacen llegar al orgasmo. En ello duró un buen rato, se embadurnó todo el cuerpo y usó mi espalda para rosar toda su feminidad en mí, sentir los labios de su vagina encendidos como tizones fue espectacular.
Siguió mi turno para acariciar ese lujurioso cuerpo, lentamente, me tomé con calma ese momento para disfrutarlo al máximo y atesorarlo como una de las mejores experiencias de mi vida. Besé, acaricié, chupé y lamí cada parte de su cuerpo, sin tabúes, era el sexo más rico que estaba teniendo y no pensaba contenerme. Incluso aún recuerdo que escupió en sus pezones para que yo sorbiera ese néctar de su boca. Incluso, mientras escribo esto, siento su sabor.
En fin, luego la follada, fue intensa, a un ritmo alto, en misionero porque me encanta verlas a los ojos, esa carita de maniaca sexual era lo mejor, cada expresión en su rostro aumentaba mi excitación. Empezó a gemir y a decir cosas que no me gusta que digan y, para demostrarle quién manda cogí su hilo, lo hice bolita y se lo puse en la boca, luego, procedí a practicar la asfixia, poniendo mis manos en su cuello mientras seguía penetrándola, hasta que vi como de sus ojos se humedecieron y con su mano me pedía que la dejara respirar. Luego hicimos el bordecama y ella encima de mí siempre manteniendo el contacto visual.
El calor era absoluto, nuestros cuerpos sudorosos cayeron en la cama, yo aún no acababa y el tiempo poco a poco se agotaba, ella decidió hacerme una mamada espectacular, llenándome de saliva la entrepierna y parte del abdomen, una de las mejores sensaciones de mi vida, no sé si llegó al nivel de los vídeos porno de Swallowed pero fue con ese estilo. Finalmente terminé, fue un estallido de placer absoluto. Al final ella me besó larga y tiernamente.
Finalmente terminó la hora de sexo que más he disfrutado en este mundo de la putería. Una faena de esas que un hombre no olvida porque, la química fue absoluta, la conexión casi mágica y el placer llevado al límite. A eso se aunó que, esa chica tenía cierto parecido a una persona que quise mucho.
Esa faena se convirtió en adicción, no dejé de pensar en esa nena desde ese entonces. Llegaba a mi mente en cualquier hora del día, sin venir a cuento, solo llegaban esos flashes de su bella sonrisa. Y yo que juraba que a mí no me pasaría eso, encapricharme o encoñarme de una escort, acababa de caer justo en eso, acababa de probar el veneno más dulce que jamás pensé probar, un veneno al cual me creía inmune, bueno, supongo que a muchos nos pasa. Pero, hay que disfrutar del momento y tratar de no dejarse arrastrar por el espejismo de la lujuria.
¡GRACIAS POR LEER!