Hasta ahora actualizándome con los temas del foro. Me parece excelente esta dinámica y aqui les comparto mi experiencia:
Mis inicios en este mundo de la haraganería se dio por allá en el 2013, cuando tenia 19 años. Un Tío estaba de visita aca en Bucaramanga y me pidió el favor que lo acompañara a realizar unas diligencias. De camino en el carro nos pusimos a hablar de mujeres y de sexo, le comente que yo en el pueblo nunca había podido tener novia ni mucho menos tener sexo por culpa de mi falta de confianza y timidez.
Entonces realizamos las diligencias y después me dijo que se le había olvidado una ultima diligencia, que fuéramos y ahí si nos íbamos para la casa. Cuando de un momento a otro llega y me dice: A partir de hoy usted se va a despertar como hombre y sacó la billetera y me regalo 40 mil pesos y no me dijo nada mas. Dejamos el carro en ese parqueadero que hay frente a Vanguardia Liberal y caminamos hasta llegar el Bar Las Terneras.
Yo sin saber al respecto de ese sitio, creía que íbamos solo a tomarnos unas polas pal calor, cuando fue que entramos y yo quede tonto viendo a ese poco de mujeres en tanga atendiendo en las mesas a los clientes y ahí fue cuando lo comprendí todo. Nos sentamos en una mesa y mi tío me puso a escoger la que mas me llamara la atención. Recuerdo que me llamo la atención una muchacha pelinegra, culona y tetona que se hacia llamar Yuli. él la llamó y se puso a negociar el polvo con ella.
Nos fuimos para el cuarto y la hembra empezó a hacerme preguntas para hacerme entrar en confianza. Yo todo bobo lleno de nervios, pero ella me decía solo quítese la ropa y relájese! y se reía. Ya estaba desnudo y la hembra empezó a desnudarse y me preguntaba si me gustaba lo que veía y yo ahí todo en shock Jajajajaja. Se acerco y me anime a tocarle los senos y chuparlos (algo había aprendido viendo los videos porno que veía con los parceros en el colegio) después la vieja se arrodillo y me puso el condón con la boca y me hizo un oral. Ya después empezamos la faena y prácticamente como me estaba desvirgando, de lo nervioso que estaba, no era capaz de venirme, cambiamos con varias posiciones y nada, se pasaron esos 20 minutos y le tocó irse. Desde ahí quedé picado y me aficioné a este mundo puteril.
Poco tiempo después, empecé a trabajar como Auxiliar Técnico en TeleBucaramanga, y con el primer sueldo, me animé a ir a Amanecer Paisa y allá me conseguí otra hembrita mas buena que la de Las Terneras, en ese entonces cobraban 50 mil por el polvo y en cambio, allá en cambio me pasó fue al revés: de la emoción solo duré como cinco minutos, ya que la hembra estaba bien estrechita y prácticamente ahí experimenté por vez primera lo que era venirse dentro de una mujer.
Ya después compraba el periódico Q'Hubo para contactar las hembras por la sección de clasificados y me comía unos buenos bocados, entre esos una morenota acuerpada que se hacia llamar Adriana y que atendía en el Motel Noches de Fantasía, otra que recuerdo es una veterana que se hacia llamar Angie La Caleña con la que probé por primera vez el sexo anal. Después ya pude levantarme una novia y me retire de la haraganería un buen tiempo; luego terminé con ella, volví a las andanzas y ahora pues alterno entre folliamigas y sexoservidoras y asi me la he pasado hasta la actualidad.
Mis inicios en este mundo de la haraganería se dio por allá en el 2013, cuando tenia 19 años. Un Tío estaba de visita aca en Bucaramanga y me pidió el favor que lo acompañara a realizar unas diligencias. De camino en el carro nos pusimos a hablar de mujeres y de sexo, le comente que yo en el pueblo nunca había podido tener novia ni mucho menos tener sexo por culpa de mi falta de confianza y timidez.
Entonces realizamos las diligencias y después me dijo que se le había olvidado una ultima diligencia, que fuéramos y ahí si nos íbamos para la casa. Cuando de un momento a otro llega y me dice: A partir de hoy usted se va a despertar como hombre y sacó la billetera y me regalo 40 mil pesos y no me dijo nada mas. Dejamos el carro en ese parqueadero que hay frente a Vanguardia Liberal y caminamos hasta llegar el Bar Las Terneras.
Yo sin saber al respecto de ese sitio, creía que íbamos solo a tomarnos unas polas pal calor, cuando fue que entramos y yo quede tonto viendo a ese poco de mujeres en tanga atendiendo en las mesas a los clientes y ahí fue cuando lo comprendí todo. Nos sentamos en una mesa y mi tío me puso a escoger la que mas me llamara la atención. Recuerdo que me llamo la atención una muchacha pelinegra, culona y tetona que se hacia llamar Yuli. él la llamó y se puso a negociar el polvo con ella.
Nos fuimos para el cuarto y la hembra empezó a hacerme preguntas para hacerme entrar en confianza. Yo todo bobo lleno de nervios, pero ella me decía solo quítese la ropa y relájese! y se reía. Ya estaba desnudo y la hembra empezó a desnudarse y me preguntaba si me gustaba lo que veía y yo ahí todo en shock Jajajajaja. Se acerco y me anime a tocarle los senos y chuparlos (algo había aprendido viendo los videos porno que veía con los parceros en el colegio) después la vieja se arrodillo y me puso el condón con la boca y me hizo un oral. Ya después empezamos la faena y prácticamente como me estaba desvirgando, de lo nervioso que estaba, no era capaz de venirme, cambiamos con varias posiciones y nada, se pasaron esos 20 minutos y le tocó irse. Desde ahí quedé picado y me aficioné a este mundo puteril.
Poco tiempo después, empecé a trabajar como Auxiliar Técnico en TeleBucaramanga, y con el primer sueldo, me animé a ir a Amanecer Paisa y allá me conseguí otra hembrita mas buena que la de Las Terneras, en ese entonces cobraban 50 mil por el polvo y en cambio, allá en cambio me pasó fue al revés: de la emoción solo duré como cinco minutos, ya que la hembra estaba bien estrechita y prácticamente ahí experimenté por vez primera lo que era venirse dentro de una mujer.
Ya después compraba el periódico Q'Hubo para contactar las hembras por la sección de clasificados y me comía unos buenos bocados, entre esos una morenota acuerpada que se hacia llamar Adriana y que atendía en el Motel Noches de Fantasía, otra que recuerdo es una veterana que se hacia llamar Angie La Caleña con la que probé por primera vez el sexo anal. Después ya pude levantarme una novia y me retire de la haraganería un buen tiempo; luego terminé con ella, volví a las andanzas y ahora pues alterno entre folliamigas y sexoservidoras y asi me la he pasado hasta la actualidad.
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