- Teléfono Celular
- 3006108881
Hola, buen día foristas, espero estén bien, un gusto saludarlos, después de analizar bien lo del tema de la agencia (cosa que es muy difícil concretar con intermediarios, es más fácil las independientes) y haber tenido una excelente experiencia anteriormente, decidí arriesgarme tanto en mis finanzas como en mis horarios de trabajo y demás y concretar con la agencia somos para ti y la señorita Casandra (Trabajadora de la agencia)
Teléfono Celular
3006108881 —- Número de la agencia
----- Atributos Físicos y Generales
1) Estilo de trabajo: Agencia
2) Edad: 22 años
3) Color de piel: blanca y delicada (no tiene tatuajes)
4) Estatura: como 1.65 promedio
5) Cara: Es linda, obviamente es subjetivo
6) Senos: Naturales tamaño (como copa c)
7) Cuerpo: Delgado y bien trabajado
8) Cola: ambas son naturales, redondas bien tonificadas
----- Atributos NO Físicos
9) Aseo: Excelente presentación
10) ¿Da besos?: hum, no sabría, en mi experiencia me dio trato de novios por las circunstancias del momento y el trato hacia ella (hay que ser caballeros)
11) Calidad del oral / anal: si hay buena higiene al natural, o por lo menos a mi, el oral bueno (obviamente subjetivo) Anal no solicité el servicio pero creo que no hace
12) Tarifa: $250.000 noventa minutos (1 1/2 hora)
Servicio solo a domicilio
----- Otros Atributos
13) Calidad del sitio: Bien --- de mi preferencia
14) En dónde fue el servicio: hotel de mi preferencia
15) ¿Es como las fotos?: Si
16) Calificación final: 9 de 10
17) Comentario general:
Bueno después de confirmar en la agencia (dejamos claras las normas y demás condiciones de la misma) por la mañana me cae un texto de la agencia. Me dice que Casandra tiene tiempo esa tarde. Entonces quedamos que a las dos de la tarde en un motel conveniente para ambos (tanto agencia como para mi). Una hora antes a la cita me estaba bañando y preparando. Siempre con mis pantalones de vestir, una camisa deportiva. Ya llegado al motel tomó una habitación de 3 estrellas y subo a un segundo piso y me pongo a la espera del contacto de esta hermosa chica de nombre Casandra. Cinco minutos antes de las dos me hace saber que está en el estacionamiento. Le doy el número de la habitación y minutos después escucho unos pasos y un toquido tímido a la puerta. Abro la puerta y por Dios, ahí tenia a esta señorita vistiendo un vestido de tubo que le ceñía preciosamente sus curvas y que a la vez me permitían apreciar esa silueta transluciente a través del vestido y que sabía llevaba una tanga, tiene un cabello de color oscuro tres cuartos cerca de esa cintura estética, verdaderamente tiene esa figura sensualmente llamativa, un bonito rostro de tez clara, bien maquillada con unos pechos llamativos pues su escote permitía que mis ojos se alegraran; se mostraba un tanto tímida e insegura, pero tomó más confianza cuando la tomé de la mano y le daba un beso en la mejilla. No quería apresurar la situación, aunque cuando uno tiene a una chica de este calibre de belleza, uno se quiere abalanzar con desesperación hacia ella. Iniciamos una breve conversación:
-Estás muy hermosa, te luce muy bien tu vestido… ¿Cómo estás?
-Muy bien me contesta …
Para calmar sus ansiedades conllevábamos esta conversación donde descubría que es estudiante de odontología, que había roto con su novio de toda vida hace poco, igualmente es reciente lo que lleva trabajando en la agencia, nunca había trabajado en esto y solo lo hace para cubrir gastos universitarios.
Ella estaba sentada a la orilla de la cama y yo frente a ella en un sofá cerca de la ventana. Podía ver sus potentes y torneados muslos cuando cruzó sus piernas para ponerse cómoda. El vestido era de color celeste y era de una tela delgada y cuya falda le llegaba por arriba de sus rodillas. El escote no era tan atrevido, pero estimaba que de por lo menos me encontraría unos melones de talla doble C. Le pedí que se sentara contra el espaldar apoyada en las almohadas y que subiera una pierna. Lo hizo sin ninguna duda y yo podía observar esa tanga celeste que llevaba, al igual que esas entrepiernas con una piel joven y tierna. Nunca le pregunté su edad, pero estimo que tiene entre 21 o 22, y verdaderamente esa frescura y ese perfumen que llevaba comenzó a embriagarme.
Le pedí que removiera su vestido celeste y poco a poco solo quedó con su brasier, la tanga, una cadena de plata, unos aritos y su reloj. Tiene un cuerpo espectacular, aunque en cierta área de sus glúteos se puede ver algo de celulitis. No era muy obvio, pero qué más da… no hay nada perfecto en este mundo. Le dije que se pusiera y se sintiera cómoda y que si algo no le gustaba que me lo dijera. Me fui a buscarla a la cama y le removí el brasier y liberé estos dos ricos melones que eran una delicia apreciarlos. Una areola oscura de piel carrasposa y un pezón redondo e inflamado. Los chupé cuidadosamente hasta intentar meterme a la boca toda esa teta. Intercambiaba y Casandra solo ponía una de sus manos por sobre mi espalda. Le besaba el cuello y regresaba a sus tetas y parecía que ella se mantenía fría y en mucho silencio. Le tocaba sus manos con mi mano y estas estaban frías y temblorosas. Pensé que sería mejor que ella invadiera mi cuerpo y se lo propuse de esta manera:
-¿Quieres chuparme mi pene?
-¡Si usted quiere! – respondía.
Nunca hablamos de todo este proceso, si debiera usar condón o no y en este momento no lo íbamos a discutir. Me levanté de la cama, me saqué la camisa y removí mi pantalón y mi pene ya había mojado el bóxer. Lo puse frente a su rostro y ella solo se abalanzó y comenzó a mamarla. No era una gran mamada que digamos, pero si me la chupaba y en cierto momento me chupó hasta los testículos, me parecía bueno. Sus señales o ademanes no eran necesariamente claros y no sabía si lo gozaba o todo esto era una mecánica totalmente forzada. Por un momento estuve decepcionado y quizá hasta enojado que estuve a punto de decirle a Casandra que se fuera a la mi***. Puesto que uno busca disfrutar entre los dos. Decidí intentarlo de nuevo y le dije que se acostara sobre sus espaldas en la cama. Le pedí que subiera sus glúteos para quitarle esa tanga celeste y descubrí que la tenía mojada. Esa vagina se veía excitada… y me fui directo a darle placer con mi lengua. Comencé a saborear delicadamente los jugos saladitos de esta llamativa vagina de labios gruesos y un clítoris cafesoso que se miraba inflamado. Ya para este momento sabía que no era muy expresiva, pero que mi sexo oral la estaba encaminando a ese abismo mágico del no retorno. Comenzó a mover la pelvis con un ritmo armonioso de un baile sexual y sus gemidos comenzaron a aparecer tímidamente. Hice una pausa y le pregunté:
-¿Te gusta… quieres que continúe?
-¡Si usted quiere!
-¿Pero… te gusta?
-¡Si me gusta y mucho!
-¿Quieres que continúe?
-¡Por favor! -dijo con una voz erótica y quebrantada.
Podía escuchar en su voz que se le atragantaba en las mieles de la excitación y también en la miel que emanaba su joven vagina, pues literalmente sentía la abundancia salada que producía. Con mis labios comencé a chuparle el clítoris que era de medio tamaño y se lo sobaba con la punta de la lengua con un movimiento frenético. Ella expulsaba suspiros de placer y parecía que la mujer extrovertida comenzaba a aparecer, pues de repente me decía mientras le halaba el clítoris con mis labios: -Así, así… ¡qué rico! – Y esta nena movía las caderas con un ritmo cadencioso buscando el placer que le daba mi lengua. Fue por ese momento que una de mis manos alcanzó su pezón y se lo apreté y halé suavemente y me volvía a decir: -¡Oh, Dios, ¡me va hacer correrme así! –Yo haciendo una pequeña pausa entre sus piernas le pregunté: -¿Te gusta? – a lo que ella contestó: -¡Me encanta… estoy a punto de correrme!
Parecía que Casandra hoy si estaba gozando de este sexo oral, me puse el condón, yo no estaba urgido por penetrarla y correrme y si gozaba mucho sintiendo el placer que le transmitía a esta joven y hermosa chica con la que prácticamente éramos dos desconocidos. La verdad que me encanta dar sexo oral es rico estar chupando una bonita vagina de una chica que realmente es espectacular de lo bella que es. Yo no llevaba prisas y bajé el ritmo de mi lengua para prolongarle el placer a ella, pero ya estaba en el borde y ese toque de mis dedos en su pezón como que le echaron más leña al fuego. De repente dio una especie de murmuro y se llevó sus manos a sus dos hermosas tetas y comenzó a mover su pelvis frenéticamente hasta dejar escapar un pujido seguido por un grito que de alguna manera camufló. Elevaba su pelvis al punto que sus hermosas nalgas se despegaban de la cama y yo seguía con mi lengua en su hueco empujándola hacia abajo y sentí el manantial de sus jugos vaginales cuando se estaba corriendo. Su respiración se hizo profusa y con los segundos o quizá un minuto se quedó quieta solo sobándome la cabeza y mi lengua todavía paseándose por su vaginita lentamente.
Para mí, solo el haber escuchado esa primera corrida de Casandra había valido la pena pagar lo que le había pagado. Para mí, eso es una de las cosas más ricas del sexo, escuchar y ver los gestos de una mujer cuando llega a la cúspide de ese momento. Para mí, todo de aquí en adelante sería ganancia y esto solamente era el comienzo de los noventa minutos que estuvimos en este hotel. Paré un momento, ella no me decía nada ni yo tampoco le dije nada, solamente me senté en la cama, cuando ella me preguntó:
-¿Qué quiere que hagamos?
Le contesté: -¿Tú tienes alguna idea?
-Si… pero aquí el que manda es usted.
-No me lo hagas creer te lo aconsejo. Dime tú… ¿Cómo te gusta que te lo hagan?
-Uh… la verdad que me fascina que me den por detrás… así en cuatro.
-Le respondí: Oye… ¡eres una chica muy linda!
-¡Gracias! Usted es un hombre muy guapo también…
-Entonces déjame probar tu vagina así de perrito y déjame decirte que yo me quedo trabado como todo un perro.
-Con ese pene tan grande que tiene ya me lo imagino. Venga pues, me dijo.
Pasé a invadir esa vagina en posición de perrito. Ella se volteó y esas nalgas me quedaban servidas y esas nalgas son perfectamente voluminosas que para ver el ojete de esta chica literalmente hay que abrírselas. Busqué el canal de su vagina y me asistió en el proceso tomando mi pene y frotándose la misma por toda la abertura y ese calor se sentía delicioso. Puse el glande a su entrada y ella misma se lo iba empujado contraminando sus dos perfectas nalgas contra mi pelvis. Era una invasión lenta y delicada y sentí como esa membrana de sus labios me apretaban el tronco y podía sentir las paredes de su vagina contrayéndose y dándole placer a mi verga. Que rico se miraba ese culo en esa posición, era un paisaje indescriptible ver el arco de su espalda y esos glúteos a mi disposición. Comencé a taladrar a mi primera velocidad, dando tiempo para que la transmisión calentara lo cual no pasó mucho tiempo pues esa vagina es como un pequeño riachuelo que constantemente vierte ese jugo calientito que uno literalmente puede sentir. Mi verga se deslizaba fácilmente y se escuchaba ese entrar y salir de mi verga a los compas de como crujía la cama. Le tomaba de las nalgas y se las abría para ver como mi verga se hundía completamente en ese deslizadero exquisito de esta hermosa mujer. Le pegué una nalgada que sonó con eco en la pared y me dijo: -Así papi… cógeme… me gusta cómo me la mueves.
Mi pelvis pegaba en sus nalgas y se oía como si fuese un aplauso, de vez en cuando la volvía a nalguear a lo que ella contestaba con frases similares: -Si papi, dame, dame. Intuía que Casandra había pasado de esa tensión a dejarse llevar por la excitación… ya no parecía esa chica cohibida o tímida. Ensalivé mi dedo pulgar derecho y se lo puse en la entrada sobando su ojete que sentía como lo contraía y comencé a perforárselo de esa manera. Ella solo me dijo: ¡Que rico papi… me vas a hacer acabar! Muévelo así, que me vas a hacer acabar. -No sé a lo que se refería, si a mi pene o al dedo, pero mi pene entraba y salía de su vaginita ya quizá a una tercera velocidad y mi dedo chaqueteaba o se hundía a placer ese apretado culo. Hice una pausa donde le saqué por completa mi pene y me agaché para meterle y darle una breve lamida a ese culo. Ella solo gimió y solo escuché decir “que rico”. Volví a penetrarla con embates sólidos y potentes que hasta sentía como mis testículos chocaban con su clítoris y ella me dijo: -Hazle así… que rico. Hazle así fuerte que me vas a hacer correr. -Era un golpe violento y mi pulgar estaba enterrado en su culo y de repente sentí la contracción de su vagina y su ojete y ese espasmo se hizo visible ante mis ojos y me pidió que le diera fuerte. Gemía y le saqué el dedo del culo y la nalgueaba mientras mi pene entró a una cuarta velocidad y ella se fue hacia adelante y no me desprendí de su cintura y sus gemidos y alaridos me guiaron a encontrar el cielo. Hasta que me corrí por completo. Nos fuimos a bañar y yo disfrutaba de tocarla enjabonándola. Besaba su cuello, sus tetas mientras nos aseábamos e hicimos una breve plática mientras la manoseaba.
Salimos del hotel a eso de las cuatro, ella bien servida yo bien servido y me traje no solo el recuerdo de este momento y lo que habíamos vivido. La vi salir por la puerta de ese hotel en su vestido ceñido de tuvo y de un color celeste.
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3006108881 —- Número de la agencia
----- Atributos Físicos y Generales
1) Estilo de trabajo: Agencia
2) Edad: 22 años
3) Color de piel: blanca y delicada (no tiene tatuajes)
4) Estatura: como 1.65 promedio
5) Cara: Es linda, obviamente es subjetivo
6) Senos: Naturales tamaño (como copa c)
7) Cuerpo: Delgado y bien trabajado
8) Cola: ambas son naturales, redondas bien tonificadas
----- Atributos NO Físicos
9) Aseo: Excelente presentación
10) ¿Da besos?: hum, no sabría, en mi experiencia me dio trato de novios por las circunstancias del momento y el trato hacia ella (hay que ser caballeros)
11) Calidad del oral / anal: si hay buena higiene al natural, o por lo menos a mi, el oral bueno (obviamente subjetivo) Anal no solicité el servicio pero creo que no hace
12) Tarifa: $250.000 noventa minutos (1 1/2 hora)
Servicio solo a domicilio
----- Otros Atributos
13) Calidad del sitio: Bien --- de mi preferencia
14) En dónde fue el servicio: hotel de mi preferencia
15) ¿Es como las fotos?: Si
16) Calificación final: 9 de 10
17) Comentario general:
Bueno después de confirmar en la agencia (dejamos claras las normas y demás condiciones de la misma) por la mañana me cae un texto de la agencia. Me dice que Casandra tiene tiempo esa tarde. Entonces quedamos que a las dos de la tarde en un motel conveniente para ambos (tanto agencia como para mi). Una hora antes a la cita me estaba bañando y preparando. Siempre con mis pantalones de vestir, una camisa deportiva. Ya llegado al motel tomó una habitación de 3 estrellas y subo a un segundo piso y me pongo a la espera del contacto de esta hermosa chica de nombre Casandra. Cinco minutos antes de las dos me hace saber que está en el estacionamiento. Le doy el número de la habitación y minutos después escucho unos pasos y un toquido tímido a la puerta. Abro la puerta y por Dios, ahí tenia a esta señorita vistiendo un vestido de tubo que le ceñía preciosamente sus curvas y que a la vez me permitían apreciar esa silueta transluciente a través del vestido y que sabía llevaba una tanga, tiene un cabello de color oscuro tres cuartos cerca de esa cintura estética, verdaderamente tiene esa figura sensualmente llamativa, un bonito rostro de tez clara, bien maquillada con unos pechos llamativos pues su escote permitía que mis ojos se alegraran; se mostraba un tanto tímida e insegura, pero tomó más confianza cuando la tomé de la mano y le daba un beso en la mejilla. No quería apresurar la situación, aunque cuando uno tiene a una chica de este calibre de belleza, uno se quiere abalanzar con desesperación hacia ella. Iniciamos una breve conversación:
-Estás muy hermosa, te luce muy bien tu vestido… ¿Cómo estás?
-Muy bien me contesta …
Para calmar sus ansiedades conllevábamos esta conversación donde descubría que es estudiante de odontología, que había roto con su novio de toda vida hace poco, igualmente es reciente lo que lleva trabajando en la agencia, nunca había trabajado en esto y solo lo hace para cubrir gastos universitarios.
Ella estaba sentada a la orilla de la cama y yo frente a ella en un sofá cerca de la ventana. Podía ver sus potentes y torneados muslos cuando cruzó sus piernas para ponerse cómoda. El vestido era de color celeste y era de una tela delgada y cuya falda le llegaba por arriba de sus rodillas. El escote no era tan atrevido, pero estimaba que de por lo menos me encontraría unos melones de talla doble C. Le pedí que se sentara contra el espaldar apoyada en las almohadas y que subiera una pierna. Lo hizo sin ninguna duda y yo podía observar esa tanga celeste que llevaba, al igual que esas entrepiernas con una piel joven y tierna. Nunca le pregunté su edad, pero estimo que tiene entre 21 o 22, y verdaderamente esa frescura y ese perfumen que llevaba comenzó a embriagarme.
Le pedí que removiera su vestido celeste y poco a poco solo quedó con su brasier, la tanga, una cadena de plata, unos aritos y su reloj. Tiene un cuerpo espectacular, aunque en cierta área de sus glúteos se puede ver algo de celulitis. No era muy obvio, pero qué más da… no hay nada perfecto en este mundo. Le dije que se pusiera y se sintiera cómoda y que si algo no le gustaba que me lo dijera. Me fui a buscarla a la cama y le removí el brasier y liberé estos dos ricos melones que eran una delicia apreciarlos. Una areola oscura de piel carrasposa y un pezón redondo e inflamado. Los chupé cuidadosamente hasta intentar meterme a la boca toda esa teta. Intercambiaba y Casandra solo ponía una de sus manos por sobre mi espalda. Le besaba el cuello y regresaba a sus tetas y parecía que ella se mantenía fría y en mucho silencio. Le tocaba sus manos con mi mano y estas estaban frías y temblorosas. Pensé que sería mejor que ella invadiera mi cuerpo y se lo propuse de esta manera:
-¿Quieres chuparme mi pene?
-¡Si usted quiere! – respondía.
Nunca hablamos de todo este proceso, si debiera usar condón o no y en este momento no lo íbamos a discutir. Me levanté de la cama, me saqué la camisa y removí mi pantalón y mi pene ya había mojado el bóxer. Lo puse frente a su rostro y ella solo se abalanzó y comenzó a mamarla. No era una gran mamada que digamos, pero si me la chupaba y en cierto momento me chupó hasta los testículos, me parecía bueno. Sus señales o ademanes no eran necesariamente claros y no sabía si lo gozaba o todo esto era una mecánica totalmente forzada. Por un momento estuve decepcionado y quizá hasta enojado que estuve a punto de decirle a Casandra que se fuera a la mi***. Puesto que uno busca disfrutar entre los dos. Decidí intentarlo de nuevo y le dije que se acostara sobre sus espaldas en la cama. Le pedí que subiera sus glúteos para quitarle esa tanga celeste y descubrí que la tenía mojada. Esa vagina se veía excitada… y me fui directo a darle placer con mi lengua. Comencé a saborear delicadamente los jugos saladitos de esta llamativa vagina de labios gruesos y un clítoris cafesoso que se miraba inflamado. Ya para este momento sabía que no era muy expresiva, pero que mi sexo oral la estaba encaminando a ese abismo mágico del no retorno. Comenzó a mover la pelvis con un ritmo armonioso de un baile sexual y sus gemidos comenzaron a aparecer tímidamente. Hice una pausa y le pregunté:
-¿Te gusta… quieres que continúe?
-¡Si usted quiere!
-¿Pero… te gusta?
-¡Si me gusta y mucho!
-¿Quieres que continúe?
-¡Por favor! -dijo con una voz erótica y quebrantada.
Podía escuchar en su voz que se le atragantaba en las mieles de la excitación y también en la miel que emanaba su joven vagina, pues literalmente sentía la abundancia salada que producía. Con mis labios comencé a chuparle el clítoris que era de medio tamaño y se lo sobaba con la punta de la lengua con un movimiento frenético. Ella expulsaba suspiros de placer y parecía que la mujer extrovertida comenzaba a aparecer, pues de repente me decía mientras le halaba el clítoris con mis labios: -Así, así… ¡qué rico! – Y esta nena movía las caderas con un ritmo cadencioso buscando el placer que le daba mi lengua. Fue por ese momento que una de mis manos alcanzó su pezón y se lo apreté y halé suavemente y me volvía a decir: -¡Oh, Dios, ¡me va hacer correrme así! –Yo haciendo una pequeña pausa entre sus piernas le pregunté: -¿Te gusta? – a lo que ella contestó: -¡Me encanta… estoy a punto de correrme!
Parecía que Casandra hoy si estaba gozando de este sexo oral, me puse el condón, yo no estaba urgido por penetrarla y correrme y si gozaba mucho sintiendo el placer que le transmitía a esta joven y hermosa chica con la que prácticamente éramos dos desconocidos. La verdad que me encanta dar sexo oral es rico estar chupando una bonita vagina de una chica que realmente es espectacular de lo bella que es. Yo no llevaba prisas y bajé el ritmo de mi lengua para prolongarle el placer a ella, pero ya estaba en el borde y ese toque de mis dedos en su pezón como que le echaron más leña al fuego. De repente dio una especie de murmuro y se llevó sus manos a sus dos hermosas tetas y comenzó a mover su pelvis frenéticamente hasta dejar escapar un pujido seguido por un grito que de alguna manera camufló. Elevaba su pelvis al punto que sus hermosas nalgas se despegaban de la cama y yo seguía con mi lengua en su hueco empujándola hacia abajo y sentí el manantial de sus jugos vaginales cuando se estaba corriendo. Su respiración se hizo profusa y con los segundos o quizá un minuto se quedó quieta solo sobándome la cabeza y mi lengua todavía paseándose por su vaginita lentamente.
Para mí, solo el haber escuchado esa primera corrida de Casandra había valido la pena pagar lo que le había pagado. Para mí, eso es una de las cosas más ricas del sexo, escuchar y ver los gestos de una mujer cuando llega a la cúspide de ese momento. Para mí, todo de aquí en adelante sería ganancia y esto solamente era el comienzo de los noventa minutos que estuvimos en este hotel. Paré un momento, ella no me decía nada ni yo tampoco le dije nada, solamente me senté en la cama, cuando ella me preguntó:
-¿Qué quiere que hagamos?
Le contesté: -¿Tú tienes alguna idea?
-Si… pero aquí el que manda es usted.
-No me lo hagas creer te lo aconsejo. Dime tú… ¿Cómo te gusta que te lo hagan?
-Uh… la verdad que me fascina que me den por detrás… así en cuatro.
-Le respondí: Oye… ¡eres una chica muy linda!
-¡Gracias! Usted es un hombre muy guapo también…
-Entonces déjame probar tu vagina así de perrito y déjame decirte que yo me quedo trabado como todo un perro.
-Con ese pene tan grande que tiene ya me lo imagino. Venga pues, me dijo.
Pasé a invadir esa vagina en posición de perrito. Ella se volteó y esas nalgas me quedaban servidas y esas nalgas son perfectamente voluminosas que para ver el ojete de esta chica literalmente hay que abrírselas. Busqué el canal de su vagina y me asistió en el proceso tomando mi pene y frotándose la misma por toda la abertura y ese calor se sentía delicioso. Puse el glande a su entrada y ella misma se lo iba empujado contraminando sus dos perfectas nalgas contra mi pelvis. Era una invasión lenta y delicada y sentí como esa membrana de sus labios me apretaban el tronco y podía sentir las paredes de su vagina contrayéndose y dándole placer a mi verga. Que rico se miraba ese culo en esa posición, era un paisaje indescriptible ver el arco de su espalda y esos glúteos a mi disposición. Comencé a taladrar a mi primera velocidad, dando tiempo para que la transmisión calentara lo cual no pasó mucho tiempo pues esa vagina es como un pequeño riachuelo que constantemente vierte ese jugo calientito que uno literalmente puede sentir. Mi verga se deslizaba fácilmente y se escuchaba ese entrar y salir de mi verga a los compas de como crujía la cama. Le tomaba de las nalgas y se las abría para ver como mi verga se hundía completamente en ese deslizadero exquisito de esta hermosa mujer. Le pegué una nalgada que sonó con eco en la pared y me dijo: -Así papi… cógeme… me gusta cómo me la mueves.
Mi pelvis pegaba en sus nalgas y se oía como si fuese un aplauso, de vez en cuando la volvía a nalguear a lo que ella contestaba con frases similares: -Si papi, dame, dame. Intuía que Casandra había pasado de esa tensión a dejarse llevar por la excitación… ya no parecía esa chica cohibida o tímida. Ensalivé mi dedo pulgar derecho y se lo puse en la entrada sobando su ojete que sentía como lo contraía y comencé a perforárselo de esa manera. Ella solo me dijo: ¡Que rico papi… me vas a hacer acabar! Muévelo así, que me vas a hacer acabar. -No sé a lo que se refería, si a mi pene o al dedo, pero mi pene entraba y salía de su vaginita ya quizá a una tercera velocidad y mi dedo chaqueteaba o se hundía a placer ese apretado culo. Hice una pausa donde le saqué por completa mi pene y me agaché para meterle y darle una breve lamida a ese culo. Ella solo gimió y solo escuché decir “que rico”. Volví a penetrarla con embates sólidos y potentes que hasta sentía como mis testículos chocaban con su clítoris y ella me dijo: -Hazle así… que rico. Hazle así fuerte que me vas a hacer correr. -Era un golpe violento y mi pulgar estaba enterrado en su culo y de repente sentí la contracción de su vagina y su ojete y ese espasmo se hizo visible ante mis ojos y me pidió que le diera fuerte. Gemía y le saqué el dedo del culo y la nalgueaba mientras mi pene entró a una cuarta velocidad y ella se fue hacia adelante y no me desprendí de su cintura y sus gemidos y alaridos me guiaron a encontrar el cielo. Hasta que me corrí por completo. Nos fuimos a bañar y yo disfrutaba de tocarla enjabonándola. Besaba su cuello, sus tetas mientras nos aseábamos e hicimos una breve plática mientras la manoseaba.
Salimos del hotel a eso de las cuatro, ella bien servida yo bien servido y me traje no solo el recuerdo de este momento y lo que habíamos vivido. La vi salir por la puerta de ese hotel en su vestido ceñido de tuvo y de un color celeste.