Yo estoy yendo y viendo por temas de trabajo. El único escenario que existe en barranca donde usted puede ver lo que se podría culiar incluso mientras se baja una fria es en La Campana.
Yo pasé en carro algo tarde en la noche por la 10, no me atreví a doblar. Vi una fufa de espaldas en la tienda bebedero de la esquina. Pijamita chiquita de cachetero y topsito. Culo gigante. Hubo reacción allá abajo. Me detuve. Ella estaba afanada como esperando a alguien. La llamé. De cerca ví que tenía buche y papada. Dijo que 40 el rato. Le dije que lo hiciéramos en el carro. Se negó, pero aceptó cuando le dije que lo hiciéramos donde ella dijera. Se subió, doblé ahí mismo y parquié. Percibí el chulo hechando ojo. Su alias: Daniela. Dijo que tenía 21. Tenía sentido por la piel y el rostro. Se bajó el cachetero. No tenía nada debajo. Le metí una manoseada. Le metí mano en la cuca. Ya ví que se comenzó a incomodar. Me dijo que no quería que le tocara las tetas. Normal si te subes al carro de un desconocido mientras esperabas el pirata para ir a hacer un servicio a domicilio. Le dije que no se asarara tanto, que no le iba a salir con nada chistoso y más bien me pusiera el condón porque me quería venir con una mamada. Yo sé que hasta acá hay cosas malucas pero se le estaba dando el manejo. Las tetas se las fue dejando tocar poco a poco. Lo verdaderamente malo es que ella es de ese tipo de mujeres que tienen esa habilidad para mamar/pajear de una manera aburrida, luego excelente y luego parar para decir pendejadas justo cuando uno se va a venir. Le dije que hiciera sus trucos para sacarme rápido, pero puro fracaso. Para completar tenía ese celular sonando a cada rato pero la vieja no lo quería contestar. Me quedé mirándola. Decidí que no quería verle el buche y la papada mientras me fuera a venir. Le dije me hiciera caso. Le hice ponerse el cachetero y luego se lo metí entre las nalgas. La incliné para que le luciera ese culote y adiós buche. Le difícil fue acomodarle la jeta para que me lo mamara sin que la palanca de cambios no incomodara. Con el angulo correcto no se le veía la papada. Era como ver esa vecina culoncita bacana del barrio que se fue a hacer el mandado a la tienda y terminó con una mondad en la boca. Me monté en esa película. Disparé justo antes de que la pendeja la volviera a cagar. Nos limpiamos. Le dí un billete de 50 pero me dio pereza esperar por el cambio pues ya me había demorado en encontrar el billete. Le dije que se podía ir y entonces le manosie el culo y le dí varias nalgadas mientras se bajaba. Le dije que se quedara con el vuelto porque había hecho el mandado bien. La vieja se reportó con el chulo, yo meti reversa y adiós al amigo.
Repetiría: aún no lo sé.